
historia porLos titulares arden con amenazas de una pandemia exagerada. Nos sentimos indefensos y confusos. Pero el arma Número Uno contra las infecciones está tan lejos como un grifo.
Si usted quiere prevenir la mayoría de todas las enfermedades infecciosas, solo regrese a su niño interior, y aprenda otra vez lo que su abuela le enseñaba con respecto a lavarse las manos, dicen los expertos en enfermedades infecciosas de la Escuela Médica de la Universidad de Texas en Houston.
Los Americanos se han vuelto obsesionados con los antibacterianos “exterminadores de gérmenes,” los jabones antimicrobiales que prometen una vida libre de microbios. ¿Y quién puede culparnos? Con la reciente escasez de la vacuna contra la gripe, virus de la gripe más “listos” que mutan o peor – saltan las barreras de las especies (y será mejor que no intentemos hacer un listado de la variedad de bacterias existentes...) no nos sentimos preparados para una plaga.
Pero todos los super jabones en los estantes no necesitan ayudar, si simplemente tiramos a las bacterias por el drenaje. Ellos, hasta pueden estar creando resistencia bacteriana innecesaria y peligrosa, similar a la de los antibióticos orales.
“La familia promedio no necesita agentes antibacterianos para sus manos, tanto como simplemente jabón, agua y un curso para refrescar la memoria sobre el lavado de manos,” dice Edward Septimus, profesor clínico de medicina en al Escuela Médica de la UT en Houston, y director médico en el Sistema de Asistencia Sanitaria del Memorial Hermann.
Ningún estudio ha probado aún que la adicción actual a los agentes antibacterianos en nuestros jabones hallan reducido la transmisión de enfermedades en nuestros hogares. De hecho, de acuerdo a varios estudios, estos pueden estar inhibiendo nuestras respuestas inmunológicas naturales, para la exposición común a las bacterias de todos los días.
“La clave para la reducción bacteriana en sus manos y cuerpo, es la extensión de tiempo que usted tarda en lavarse vigorosamente las manos,” dice Septimus.
Hay preocupación que ahora que hemos tenido éxito contra la reproducción de super-gérmenes, se estén transformando en resistentes a los agentes antimicrobianos a causa de nuestro uso excesivo de algunos de ellos. “El Triclosan es un ingrediente que nos preocupa,” dice Septimus.
Los investigadores creían que el triclosan, disponible de acuerdo a algunos reportes en hasta el 75 por ciento de los jabones y detergentes que se compran en las tiendas, eliminaba las bacterias en un amplio espectro, similar al alcohol y la lejía. Pero estudios posteriores mostraron que triclosan trabajaba más como un antibiótico, apuntando a un gen específico de la Bacteria E. Coli, por ejemplo, que previene su replicación; pero se ha desarrollado resistencia al triclosan.
Aunque los hospitales han utilizado a los agentes antibacterianos por años para prevenir la propagación de las bacterias, incluyendo bacterias resistentes, es la explosión del mercado hogareño la que puede haber creado el problema. “Se acostumbraba a pensar que la bacteria resistente era algo relegado al entorno hospitalario. Nosotros utilizamos agentes antibacterianos fuertes, en un área seleccionada específicamente. La casa promedio no necesita utilizar estas armas más grandes para combatir a los patógenos hogareños. En este caso, podríamos estar creando una resistencia para las bacterias que ni siquiera era un problema en hogares en primer lugar.”
Tenemos que recordar que las bacterias son anteriores al ser humano. Las bacterias están por todas partes, y algunas formas de ellas, son de hecho de ayuda para nosotros, hasta necesarias para nuestra supervivencia.
“Lo que tiene que buscar antes de volverse paranoico, es si hay alguna epidemia importante. Cuando vemos epidemias que crecen rapidamente en un área determinada, [como una epidemia de meningitis en una escuela], entonces hay algo por lo que preocuparnos. Pero el hogar promedio está cargado con bacterias residentes y transitorias que un simple jabón y un vigoroso lavado de manos, pueden sofocar.”