
historia porLos americanos más viejos están nadando en un mar de drogas de prescripción específicas y sintomáticas, muy promocionadas —medicamentos que actúan como salvavidas, si se toman apropiadamente. Pero si los adultos mayores y lo médicos no hacen una revisión de las drogas frecuentemente, el salvavidas puede pesar más que un ancla.
Cuando Chris Ojeih, M.D., trató por primera vez a Jimmie Holley, el paciente geriátrico estaba tomando más de 20 medicamentos diferentes. Engullía día a día, un puñado de píldoras para su falla cardiaca congestiva, falla renal y diabetes. Ojeih reviso sus medicamentos y rapidamente redujo las drogas y sus dosis.
“Un mes atrás, las medicaciones eran apropiadas, pero muchas de ellas, en ese momento ya no lo eran,” dice Ojeih, profesor de practica familiar en la Escuela Médica de la Universidad de Texas en Houston, quien se especializa en geriatría. “Él (Holley) estaba lo suficientemente estable, para ya no necesitarlas más.”
Aunque las personas de 65 años de edad o más, conforman el 12 por ciento de la población de los Estados Unidos, consumen el 30 por ciento de las drogas prescriptas, dice la Sociedad Geriátrica Americana. Para el año 2030, está proyectado que el 40 por ciento de todas las medicaciones consumidas en los Estados Unidos serán utilizadas por aquellos que tengan más de 65 años.
Porque las personas mas viejas tienden a tener enfermedades crónicas a largo plazo, ellos están consumiendo más drogas que cualquier otro grupo de edad, dice Mary Rapp, R.N., profesora asistente de enfermería en la Escuela de Enfermería de la Universidad de Texas en Houston. “Es solo, un hecho de la vida. Ese es el grupo de edad que toma las drogas.”
Las publicidades para drogas prescriptas están en todas partes, desde carteles hasta comerciales del Super Bowl. Merck & Co., los fabricantes de Vioxx (rofecoxib), gastaron $500 millones de dólares durante 5 años en publicidad, antes de abruptamente sacar al anti-inflamatorio del mercado. En Septiembre del 2004, se encontraron datos sugiriendo un nexo entre el consumo de la droga y un aumento en el riesgo de ataque cardiaco y apoplejía. Vioxx fue tomado por decenas de millones de personas en todo el mundo, de acuerdo a la American Association of Retired Persons (AARP).
Sin duda, las drogas salvan y mejoran vidas. Sin embargo, los medicamentos también pueden causar problemas, especialmente en los adultos mayores. Debido a los cambios en las funciones de los órganos y la pérdida de tejido muscular, la droga se concentra más en la sangre, y las personas mas viejas se vuelven más sensitivas a las drogas, inclusive a aquellos medicamentos disponibles sin receta médica. Las personas más viejas pueden enfrentar peligrosas interacciones de drogas e incómodos efectos secundarios, incluyendo depresión, confusión, incapacidad, vértigos y en última instancia, la muerte.
Por ejemplo, Tagamet (cimetidina), un antiácido de venta sin receta, ha sido reconocido por ser causa de confusión en adultos mayores, dice Rapp. “Los adultos mayores tienen cerebros sensitivos a las drogas. Esto es algo que los médicos deberían saber, pero no el consumidor, y eso es algo que preocupa.”
Rapp comenta que en algunos adultos mayores, Tylenol PM o productos de la marca Benadryl pueden poner a sus vejigas a dormir. Esto es especialmente peligroso para hombres ancianos con diabetes, que pueden experimentar retención urinaria aguda y tener que ir a un hospital.
Las interacciones de las drogas son particularmente peligrosas. Por ejemplo, una persona que toma un anticoagulante, como la warfarina (Coumadin) no debería combinarla con aspirina, la cual podría causar que su sangre coagulara aún menos de lo debido. Los suplementos de vitamina E pueden prolongar el tiempo de coagulación; los suplementos de Vitamina K pueden promover la coagulación, lo cual puede interferir con la acción de un anticoagulante.
Los antiácidos pueden interferir con la absorción de ciertas drogas para la enfermedad de Parkinson, para la presión arterial alta, enfermedades del corazón y ciertos antibióticos, de acuerdo a la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos.
Holley recuerda tomar un medicamento para el corazón que era demasiado fuerte para su estómago. “Me estuvieron dando diferentes medicamentos para el corazón que me hacían sentir muy enfermo,” dice Holley. “No los pude seguir tomando.” Holley ha sido hopitalizado muchas veces a causa de su corazón y de problemas relacionados con medicamentos.
De acuerdo a Ojeih, cerca del 30-40 por ciento de las admisiones de adultos mayores en los hospitales son causadas por problemas relacionados a los medicamentos. “Los adultos mayores necesitan ser cuidadosos con las drogas,” dice, y añade, “ellos van a la sala de Emergencia a causa de reacciones entre medicamentos, o porque un medicamento en particular a tenido efectos secundarios adversos.”
Cada año problemas relacionados con la medicación causan más de 250,000 hospitalizaciones en personas de 65 años o más, sumándole billones al presupuesto nacional de salud, de acuerdo a la American Society of Consultant Pharmacists.
Adherirse a la mezcla de medicinas es una tendencia para los adultos mayores que visitan a una gran variedad de doctores por sus necesidades médicas, en lugar de orquestar sus necesidades a través del cuidado de un médico principal. Por lo tanto, los doctores no están al tanto del menú completo del paciente, de medicamentos prescriptos y de venta sin receta. Ojeih dice que es vital hablar acerca de medicamentos prescriptos y de venta sin receta con todos sus proveedores de cuidados de salud – doctores, farmacéuticos, terapeutas físicos y enfermeras.
En el LBJ General Hospital, donde él es jefe de práctica de familia y geriatría, Ojeih corre un extenso programa para geriátricos, todo en un mismo lugar para el cuidado preventivo de los adultos mayores; exploración geriátrica común, apoyo nutricional y social, polifarmacia, seguridad ambiental y asesoramiento en salud mental. Ojieh dice revisar las drogas de sus pacientes, durante cada visita que ellos le hacen.
Ojeih alienta a sus pacientes a ser sus propios defensores. ‘Usted necesita recordarle a su doctor que revisen sus medicamentos en cada consulta. Traiga todos sus medicamentos con usted, así, no lo olvidará,” sugiere.
Rapp dice que los adultos mayores pueden guardar copias de sus etiquetas de prescripción en una bolsa Zip-Loc o guardar todos los medicamentos en un recipiente grande al transferirlos a la oficina de un médico. También, en el caso de una emergencia, es importante tener todos los medicamentos en un solo lugar, fácil de localizar.
Rapp también es una enfermera geriátrica practicante para la Geriatric Associates of America, un grupo de enfermeras geriátricas practicantes y médicos que trabajan en colaboración, sirviendo a la población de las casas de cuidado. Ella visita regularmente las casa de reposo en el área de Houston. Recientemente ayudó a establecer un programa de reducción de medicamentos. Dos objetivos primarios del programa son reducir el número de medicamentos que toma cada adulto mayor, y reducir el número de veces que las enfermeras los administran. Cuanto menor sea la cantidad de veces que se medica, menos probable que halla errores, dice Rapp.
Para ayudar a prevenir errores, dice Rapp, los adultos mayores deberían ser sus propios administradores de medicinas. “Para protegerse a sí mismos, usted debería tener una lista central de medicamentos a mano y asegurarse que la gente que los está prescribiendo, estén seguros de lo que usted está tomando.
La mayoría de los pacientes de Rapps, pueden encargarse de sus propios medicamentos, pero si se vuelve demasiado complicado, envuelva a los niños, esposa/o u otros miembros de la familia cuando sea posible. Los niños mayores pueden ayudar a mantenerse en rumbo. En el caso que los niños asuman deberes de cuidador, aún ellos deber estar al tanto de los medicamentos, médicos y farmacéuticos. Quienquiera que sea el encargado de las medicinas, es importante que se haga escuchar, dice Rapp. “No tenga miedo de hacer preguntas.”
Holley escucha atentamente este consejo. El comenta; “si voy a Emergencia y ellos me dan medicación, pregunto porque y me aseguro que el Dr. Ojeih sepa sobre eso. He estado sano y debo eso al Dr. Ojeih. Yo hago lo que él me dice que haga.”